Nota de Tapa

¿Desertores o expulsados?

Cada vez son más los jóvenes que deciden prescindir de los estudios de grado. La problemática abarca múltiples factores. La situación actual en Santiago y el país. El auge de la capacitación online con rápida salida laboral.

En un contexto mundial convulsionado por las mejoras tecnológicas y el auge de las nuevas formas de capacitación, la educación superior es puesta en tensión por parte de los estudiantes.

El término deserción carga toda la responsabilidad sobre el alumno, como si el estudiante fuera un soldado que deserta del ejército. Pero la realidad es que tenemos un sistema educativo expulsivo, que no contiene al alumno ni le brinda conocimientos vinculados con la realidad en que vive. Para algunos analistas, la responsabilidad es de la escuela, que debe contener a los jóvenes, y de los padres, que deben valorar más la utilidad de la formación escolar para sus hijos. Por eso, más que desertor, habría que llamar expulsado al chico que deja la escuela.

Durante la primera mitad del siglo XX, el abandono universitario no suscitaba un interés como objeto de estudio específico. En las pocas referencias al tema siempre hubo una mirada que focalizó en el logro individual soslayando un análisis pertinente sobre la temática.

Una de las razones para la emergencia de los estudios sobre abandono son las políticas implementadas por el peronismo en relación a la universidad y en los ámbitos de inserción profesional, el incentivo de sectores de la industria, el impulso a la investigación de dedicación exclusiva y el crecimiento del estado, el cual comenzó a demandar mayor cantidad de egresados.

El inicio de una preocupación y el planeamiento educativo Luego de ciertas modificaciones en la matriz productiva de la Argentina, el incipiente incentivo a la investigación y el crecimiento del Estado, aparece por primera vez claramente tematizada la cuestión del abandono universitario en un discurso pronunciado por Alejandro Ceballos, quien fuera el rector-interventor de la Universidad de Buenos Aires luego de los cortos períodos de José Luis Romero y José Babini.

A partir de 1984 hubo nuevas condiciones institucionales y materiales para la emergencia de los estudios sobre abandono, en gran parte debido a la restitución del ingreso irrestricto y al aumento de la cantidad de estudiantes. Sin embargo, los debates sobre la normalización de la universidad, luego la caída.

LA PROBLEMÁTICA EN CIFRAS

En 1999, los datos arrojaban que en la Ciudad de Buenos Aires se incorporaban al colegio secundario dos de cada tres jóvenes. En cinco provincias Corrientes, Tucumán, Formosa, Santiago del Estero y Chaco esta proporción no alcanza a la mitad y en las dos últimas es prácticamente inversa. Pero las desigualdades más importantes las encontramos en el nivel universitario. La tasa de escolarización en la Capital, que llega a 29,2 %, era por lo menos cuatro veces más alta que las de nueve provincias argentinas.

El análisis de la problemática de la deserción puede constituirse en la muestra más representativa de cómo el saber está compartimentalizado en la institución universitaria.