Las personas que sienten una conexión profunda con un animal específico y aseguran identificarse espiritualmente o psicológicamente con él, se volvieron protagonistas en las últimas semanas. Algunos adoptan comportamientos, movimientos o accesorios relacionados con su “animal interior”, como máscaras, colas o formas de desplazarse. Especialistas señalan que suele relacionarse con procesos de búsqueda de identidad, pero también puede volverse preocupante si conduce al aislamiento social, comportamiento obsesivo o se disocia de la realidad. Una tendencia con un futuro incierto.

