Nunca fue tan fácil difundir una mentira ni tan difícil recuperar la verdad. Redes sociales, inteligencia artificial, algoritmos y cadenas de mensajería aceleran la circulación de contenidos engañosos que influyen en decisiones personales, políticas y económicas. ¿Quiénes producen la desinformación? ¿Cómo logran instalar determinados relatos? ¿Qué intereses se esconden detrás?

