Nota de Tapa

Lazos Macabros

La muerte de una pequeña de apenas dos años, sometida a duros castigos y brutales tormentos, generó una dura condena social contra sus padres y reabrió la polémica en cuanto al rol que le caben a los progenitores. ¿Qué factores inciden para que alguien pueda matar a su hijo? Otros casos donde los niños también fueron víctimas mortales de quienes debieron amarlos.

Es natural pensar que los padres son incondicionales de sus hijos, que está ínsito el sacrificarse por ellos, priorizarlos, entregarles todo: tiempo, gustos, esfuerzos, dinero. Se piensa que ellos son sinónimo de perpetua abnegación, de vivir para sus hijos, de hacer de ellos el centro de sus vidas, de todas las alegrías y recompensas. Encontrar en ellos el sentido de la vida. Por los menos es lo que siente la mayoría de los hombres y las mujeres que se convirtieron en papás y mamás. De ellos se espera todo, hasta que renuncien a sus propias vidas por sus hijos, fundamentalmente las mamás. Es casi un mandato cultural que viene escrito desde el momento en que la mujer se gradúa como madre, y el hombre como padre.

Sin embargo, no todos los papás poseen esa capacidad ilimitada de amar a sus hijos. Eventualmente, algunos pueden ser dueños de un sentimiento ambivalente que los lleva del amor al odio. Sin embargo, son pocos, afortunadamente, los que no pueden dominar sus emociones y terminan asesinando a sus hijos.

Beatriz Bulacio y Luis Fernando Córdoba, ambos de 22 años, están detenidos, acusados de asesinar a su hija Tatiana Salomé Córdoba.

Tatiana tenía 2 años y 4 meses. Sólo 2 años. Sin embargo, su vida no fue color de rosas. Sus únicos momentos felices fueron mientras estaba al cuidado de sus padrinos. Nadie recuerda que tuviera esa felicidad cuando estaba al lado de sus padres. Tampoco se acuerdan de su risa ni de sus momentos de juego. La imagen que quedó de ella es la de sus últimos instantes, cuando su cuerpecito de sólo 2 años era trasladado hacia el cementerio, luego de haber recibido una brutal golpiza que terminó con su vida.

POR UN DOLOR DE PANZA

En la tarde del martes 6 de noviembre, una mujer llegó al hospital zonal “Emilio Mera”, de Termas de Río Hondo, con su beba en brazos.

Cuando la médica de guardia del servicio de Pediatría, Dra. Beatriz Velardez, la recibió, de inmediato, se dio cuenta del grave estado de la pequeña. La mamá, Beatriz Bulacio, contó que la nena tenía un dolor de panza. Sin embargo, laa médica descubrió que no era un simple dolor abdominal. En su primera revisión descubrió graves lesiones en todo el cuerpo, y también un pésimo estado nutricional y traumatismos en la zona de las orejas.

La Dra. Velardez supo que algo andaba mal y dio aviso a la policía de guardia en el nosocomio.

Mientras la médica corría de un lado al otro tratando de compensar el grave cuadro de Tatiana, solicitó la el traslado urgente hacia el Cepsi. No lo dudó un instante, ella misma acompañaría a la nena, estaba plenamente consciente que la vida de la criatura pendía de un hilo.

Por su parte, la policía se comunicó con efectivos de la Comisaría del Menor y la Mujer, quienes dieron cuenta al Ministerio Fiscal de Termas. El Dr. Rafael Zanni, fiscal de turno, dispuso que se aprehendiera al padre de la niña, pero permitió que la madre la acompañase hacia el principal centro de salud en la ciudad Capital.

La ambulancia partió del hospital con las sirenas y la bocina sonando a pleno. En su interior, la Dra. Velardez hacía todo lo posible para salvar la vida de Tatiana. Cuando faltaban pocos kilómetros para arribar al Cepsi, no bastaron sus esfuerzos, y la luz de la niña se apagó para siempre.