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Confusiones minoritarias o grandes mentiras progres

Vivimos en una gran confusión. Nos intentan hacer creer una realidad que no es tal. Y si alguna persona levanta la voz es insólitamente adjetivada con las mismas palabras que otros especulan y dicen defender o blanden como argumento dialéctico.

Nos quieren vender que las mayorías no tienen todos los derechos que pensamos que tenían y que las minorías tienen derechos y que éstos son superadores, incluso del pensamiento, obra, acción o deseo de la mayoría.

Pero, saben una cosa, nada de esto es cierto, lo que existe son medias verdades, relato ficcional, mentiras piadosas.

Ningún derecho ni de una mayoría o de una minoría es absoluto, para nada, todos los derechos son relativos, salvo el de la vida.

Como tales, esos derechos -cualesquiera que fueran- requieren inexorablemente de su regulación que, por cierto, debe reconocer y tender a garantizar de manera prudente y razonable cada derecho sin que nadie ni nada se vea afectado, vulnerado o perturbado en la naturaleza del derecho del que se trate.

Todos los derechos tienen límites, olvidarnos de ello significa violentar el derecho a una convivencia pacífica y ordenada.

Mi derecho comienza donde termina el del otro individuo y así potenciado hasta el infinito.

¿Difícil de entender? Para nada, lo que sucede es que a muchos les cuesta reconocer que su derecho, el que piensa que es único, debe ser complementado con los otros derechos de similares personas todos bajo la misma consigna idearia: que la Constitución Nacional nos cobija a todos bajo el mismo cielo y la misma letra.