Nota de Tapa

Fuego, desalojo y muerte

La muerte de un campesino, a raíz de las graves quemadoras autoprovocadas cuando era desalojado violentamente, deja al descubierto la grave situación que atraviesan los pobladores originarios. Una realidad que va mucho más allá de la desposesión e involucra a empresarios foráneos y escribanos. La voz de los protagonistas.

Las imágenes son estremecedoras. Varios policías, con las manos en los bolsillos, mirando al piso, se mueven con lentitud. Alguno tiene las manos detrás, como esperando alguna orden. Alguno muestra un bastón. Otro una Itaka. Mientras tanto, un oficial de justicia exhibe una orden judicial para desalojar el lugar. A lo lejos, detrás de una tranquera, un hombre grita, se resiste a abandonar su tierra, muestra una botella con combustible, y dice que se quemará si se acercan. “La justicia no está conmigo”, vocifera desesperadamente.

A simple vista, pareciera que nadie le cree. De pronto, se escuchan disparos y uno de los uniformados corre hacia el hombre, quien cumple su amenaza y, en segundos, se arroja el líquido en su cuerpo y comienza a arder, como una pira humana.


Gritos, corridas. El policía que llega primero intenta sofocar el incendio con su propio cuerpo, otro se quita la campera y trata de apagarlo. Lo hacen, pero ya es tarde, al menos para el hombre que yace gravemente quemado.

Todo quedó grabado en un video que se corta con los gritos de una mujer: “¿Qué espera? ¿Qué espera?”, y no tarda en viralizarse en las redes sociales. Pero de qué se trata, quién es el hombre que se quemó, por qué, quiénes eran los policías, por qué estaban en ese lugar… Para entender qué había sucedido, hubo que retroceder en el tiempo y comenzar a hilvanar una historia donde se conjugan los intereses de los pobladores originarios de las tierras con los de empresarios foráneos que intentan quedarse con ellas, generando graves conflictos.

El hecho ocurrió durante la mañana del 12 de octubre pasado, en el paraje Suncho Pampa, departamento Pellegrini, al noroeste de la provincia, a 260 Km. de la capital santiagueña. La persona quemada fue Héctor Reyes Corvalán. Durante la siesta del lunes 22 de enero, luego de 10 días en el hospital Padilla, en Tucumán, el campesino murió a consecuencia de las graves quemaduras.

ORIGEN DEL CONFLICTO

El Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE) es el primero en explicar cómo sucedieron los hechos. “Policía de la Comisaria de El Mojón, con el Oficial Inspector José Francisco Corvalán, el Oficial Ayudante Leonel Moreno, Cabo 1º Roberto Corvalán, División de Prevención de Nueva Esperanza, el agente Roldán y otros, en total de 10 policías aproximadamente, junto al Oficial de Justicia Dr. Luis Rodolfo Scillia y el Sr. Néstor Quesada con 2 camionetas con personas a su cargo, ingresaron de manera violenta al lugar donde sólo se encontraba Héctor Reyes Corvalan, poseedor del lote, ejecutando un desalojo ordenado por la Dra. María Cecilia Paskevicius, del Juzgado Civil de Tercera Nominación, magistrada que, en reiteradas oportunidades, emitió órdenes judiciales en contra de los derechos Campesinos e Indígenas de las familias y sus territorios”.

“Durante este violento desalojo se realizaron destrozos -hornos, cercos, entre otros-, amenazaron de muerte, mataron los perros, desaparecieron las 200 cabezas de ganado, dispararon balas de goma e incendiaron el rancho de la familia, hechos gravísimos donde sufrió heridas de gravedad el compañero Héctor Reyes Corvalán, con quemaduras en todo su cuerpo y heridas de bala de goma”, dijeron desde el MOCASE sin saber aún el triste desenlace del campesino.

El conflicto por este territorio data de agosto del 2012, cuando “el empresario cordobés Néstor Quesada, pretende tomar posesión del lote”, que consta de 270 hectáreas.

“Reivindicamos que al lugar lo poseen Héctor Reyes Corvalán, María Rosa Frías, Ramón Díaz, Ana Corvalán y José Luis Corvalan. Las familias conjuntamente con organizaciones zonales, la Mesa Parroquial de Tierra Nueva Esperanza vienen resistiendo, no sólo el desalojo, sino la violencia ejercida durante todos”.

Sin embargo, la jueza Paskevicius negó que Corvalán y su familia fueran los poseedores ancestrales de esa tierra. Es más, aseguró que fue Reyes Corvalán quien ingresó de manera violenta al terreno. (Ver entrevista adjunta)