Nota de Tapa

La orga de los combustibles

El pago de sobreprecios en la venta de combustibles superaría los 100 millones de pesos. Detalles exclusivos de la investigación interna del Ministerio de Economía que derivaron en la denuncia. La vinculación entre Contaduría y los expendedores. Una defraudación que pone al descubierto un sistema de control permisivo.

“Lo único que necesita el mal para triunfar es que los hombres buenos no hagan nada”, decía el filósofo irlandés Edmund Burke. Si ese “no hacer nada” se confabula con los beneficios que pudiera traer la inacción, el mal será mayor. Así, mientras unos se las ingenian para que ese mal se convierta en una verdadera estafa organizada, apelando a la indiferencia de los organismos de control y de los auditores en la detección y prevención de un fraude, unos pocos se atreven a destapar la olla, aunque la podredumbre salpique a todos lados.

De este modo podría comenzar a describirse una de las mayores estafas contra la provincia de Santiago del Estero. Una estafa que tuvo responsables directos e indirectos. Unos, los que la cometieron. Otros, los que miraron al costado, prefirieron no ver o, quizá, se beneficiaron con su indiferencia a la hora de realizar los controles. Una estafa que apenas comenzó a dilucidarse y ya supera los 100 millones de pesos. Sin embargo, hay que mirar atrás para entender qué sucedió…

El primer día de octubre, el ministro de Economía, contador Atilio Chara, puso en funciones al nuevo titular de Contaduría General de la Provincia. De inmediato, muchos se preguntaron qué pasó con Aldo Federico Basbús, quien, hasta ese momento, había ocupado ese lugar. En un acto similar, el 30 de diciembre de 2013, el mismo Chara había puesto en funciones al contador Basbús, para formar parte del equipo de trabajo de la entonces flamante gobernadora Claudia Ledesma Abdala de Zamora, cargo que continuó ocupando durante el gobierno del Gerardo Zamora.

Pero qué había pasado para que Chara reemplazara a un hombre que, hasta ese momento, parecía intocable dentro de su campo de acción.

Entre sus funciones, Basbús tenía a su cargo el Fondo Único de Combustibles, que forma parte de los llamados “Fondos permanentes”, que son aquellos que sirven para atender distintas erogaciones. El régimen en esta materia indica que “la aplicación de la fórmula para la determinación del monto del Fondo Permanente estará a cargo de Contaduría General de la Provincia la que, cuatrimestralmente y en base a los créditos presupuestarios actualizados a las fechas 31/12, 30/4 y 31/8, efectuará el ajuste de dichos montos, previa depuración de los créditos computables”.

Este fondo fue creado mediante decreto del Poder Ejecutivo, refrendado por el Ministerio de Economía. Los fondos permanentes son depositados en cuentas corrientes bancarias, bajo exclusiva órbita de Contaduría General de la Provincia, en este caso, a cargo de Aldo Basbús.

El Fondo Único de Combustibles, creado en 1991, tiene la potestad de contratar, comprar y distribuir el combustible que se utiliza para proveer a todas las dependencias de la provincia, siendo la Policía de la provincia, el Ministerio de Salud y vialidad Provincial los organismos que más utilizan dichos fondos, pues son los que necesitan mayor cantidad de vehículos para cumplimentar sus distintas actividades.

Precisamente, el inadecuado contralor de los precios de los combustibles comprados por la provincia fue el quid de la cuestión.