Politica

Peronia no paga traidores

En tiempo del imperio había una frase muy popular “Roma no paga traidores”. Contaba Plutarco que, durante la conquista de Persia, dos generales persas se acercaron ante Alejandro y le propusieron traicionar a su propio Rey Darío, la respuesta de Alejandro fue inmediata y aleccionadora, los mandó degollar.

Traidores hubo, hay y habrá, sólo cambiarán los nombres y los ropajes pero siempre estarán en nuestra cercanía. Debemos saber convivir con ellos, detectarlos y alejarlos por nuestra conveniencia.

Y en el peronismo donde se rinde culto a la lealtad, y en este 17 de Octubre se repite la liturgia justicialista, es donde las traiciones son más notorias, rutilantes y estridentes.

Afirmaba el General Perón que el año 2000 nos iba a encontrar a los argentinos “unidos o dominados”. Por el contrario, este nuevo siglo nos permite observar que los peronistas están cada vez más desunidos y son cada vez más desleales, con su movimiento, con sus líderes extintos, con su doctrina, con sus propios compañeros.

Hoy, los peronistas viven una diáspora intensa. Muchos reniegan de su pasado y se posicionan en otros lares. Patricia Bullrich, Cristian Ritondo, Diego Santilli, Eduardo Amadeo, Emilio Monzó están bajo el ala del PRO.

Otros se abrieron paso a nuevos horizontes, sin renegar del ideario peronista, pero con otro ropaje, como que no les gusta parecerse de lo que descreen, casi que miran a los otros con desdén, como si hubiera una peste contagiosa.

En ese camino están Sergio Massa y su Frente Renovador, pero también algunos intendentes y gobernadores que juegan a las escondidas y coquetean con unos y con otros.

También los hay quienes se dicen peronistas, pero resultan ser “kirchneristas” que, a decir verdad, tienen poco de los primeros, desde que se congratularon al volver a la plaza desde donde los había echado como imberbes el anciano general. Más cercanos a Fidel y Hugo Chávez que a Perón y a Evita, si hasta bajaron los cuadros de ellos como lo hicieron con el de Videla.