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La edad de Internet y el ocaso del hombre

La cultura occidental dividió la historia desde una perspectiva religiosa y el nacimiento de Jesús es el quiebre. Antes y después de Cristo fue un hecho trascendente e indiscutible.

Pero, a partir de su nacimiento, fueron conformadas varias etapas o edades, la antigua, media, moderna y la que transitamos actualmente: la contemporánea.

La caída del Imperio Romano dio inicio a la edad media, el descubrimiento de América a la edad moderna y la Revolución Francesa a la edad contemporánea, ¿pero estamos seguros que no hemos cambiado de etapa?

Nuestros antecesores nunca supieron que habían cruzado de una etapa a otra, la historia con el tiempo lo fue delineando. Hoy podemos sostener, con cierta seguridad, que Internet cambió el modo de relacionarnos y con ello modificó de raíz al mundo hasta hace poco conocido por todos nosotros.

Internet se entremezcló y alteró nuestra vida cotidiana en todos los aspectos de la sociedad y el hombre.

Internet hoy se ha constituido en un medio de comunicación por excelencia y donde nos obliga a estar permanentemente conectados.

Vivimos pegados a la tecnología, enviamos y recibimos fotos y videos, mensajes, audios, con ello conquistamos el corazón de otro, estudiamos, trabajamos, nos sacamos la duda de cualquier actividad o función, vemos películas, televisión, escuchamos la radio, leemos periódicos y libros, hablamos, hacemos cálculos, planeamos viajes, compras, preparamos ponencias, trabajos prácticos, ya no importa en qué nivel educativo estamos, desde el preescolar hasta el universitario, a ninguna persona le es desconocida la pantallita titilante que le da vida internet.

Hoy, todos somos partícipes fundamentales dentro de este gran escaparate que es el mundo a la sombra de internet.

Ahora, las redes sociales nos permiten intercambiar información, pero también es una forma imprescindible para trabajar a nivel multidisciplinario, pero donde más se luce el Internet es en la manera kafkiana de escaparnos de la realidad.

Compenetrados en las pantallas de celulares, tablets, pantallas, nos abstraemos de la realidad, vivimos en nuestra interioridad, nos alejamos del otro. Aunque estemos totalmente interconectados no estamos enlazados desde las emociones, los sentimientos y la empatía de la cercanía humana.

Internet afectó las relaciones sociales, nos unió sí, pero también nos alejó de nosotros mismos y de nuestros prójimos, ni hablar de exponernos a peligros permanentes que vulneran nuestra privacidad y seguridad.
Vivimos una nueva etapa de la historia, la de la información globalizada, de las redes, de la tecnología, del Internet.

Comunicación, educación, privacidad y seguridad, cultura, activismo social y político, hábitos de consumo, economía, trabajo, no hay nada que no haya tocado la varita mágica de Internet, el hombre se prevalece de la tecnología, pero a su paso dejó su propia personalidad, su identidad más innata, el caminar junto al otro, unidos, enlazados.