Nota de Tapa

El personaje del año 2017

El empresario y dirigente deportivo Guillermo Raed fue elegido por su destacada labor al frente de la empresa Produnoa y el Club Atlético Mitre. No sólo logró el cargo de vicepresidente tercero en la AFA, sino que impuso la marca Secco en todo el país. El camino al éxito de un profesional que fue ganando terreno con sus emprendimientos en el ámbito privado.

Como todos los años, Revista La Columna distingue la trayectoria y el compromiso de los santiagueños en diversos rubros. En esta oportunidad la distinción del año 2017 es para el CPN Guillermo Raed, por su destacada trayectoria emprendedora y sus logros en el rubro deportivo provincial y nacional. La Columna presenta una extensa entrevista con el personaje del año para conocer en detalle sobre su vida y proyectos personales.


Señor Raed, más allá de los importantes de los logros obtenidos en el rubro deportivo y empresarial, nos gustaría saber un poco más sobre su persona….

-Soy nacido en Santiago del Estero en el año 1957, acabo de cumplir 60 años y mi infancia la he desarrollado en la calle Córdoba al 200 entre Güemes y Alvarado. Mis estudios primaros los he cursado en parte en el Colegio San José y luego es la escuela Nicolás Avellaneda.

Soy egresado de Perito mercantil en la escuela de Comercio y después me fui a estudiar en Tucumán en donde me recibí de Contador Público Nacional y a partir de ese momento me he quedado radicado allí pero siempre ligado afectivamente a Santiago del Estero.


¿Cómo surge el rubro empresarial en su vida? ¿es algo que viene de familia o fue adquiriéndolo a medida que cursaba la carrera?

-Una vez recibido de contador, he trabajado en la Universidad Nacional de Tucumán, en el CONICET, luego en el banco comercial del Norte…esas fueron mis primeras experiencias en la vida laboral, después de haber iniciado un trabajo profesional en una consultora desemboco en hacer un trabajo en Santiago del Estero en la empresa PRODUNOA y a partir de ahí surgió la oportunidad de comprar la empresa y que desde el año 1995 tomamos el desafío de asumir la conducción y de comprar el paquete accionario de esta empresa embotelladora que está radicada en el parque Industrial y que trabaja marcas comerciales como Secco, entre otras cosas.


¿Qué conocía usted sobre la antigua “Bils”, una marca tradicionalmente impuesta en Santiago… para hacer una apuesta tan fuerte y pensar en poder desarrollarla de la manera en que lo han hecho hasta la actualidad?

Como me he criado en Santiago, era una bebida tradicional que identificaba al santiagueño y que tenía un sabor muy particular que no había en otra provincia y es el producto que hoy en nuestro portafolio se llama la Secco tradicional y tiene el sabor que identificaba en ese momento a la empresa. Ese era el conocimiento que tenía y después del trabajo profesional que se ha hecho a partir de una consultora hemos conocido lo que era el negocio, la potencialidad de esta empresa y en base al reconocimiento, al posicionamiento y la gran inserción en el mercado santiagueño más el potencial que vimos podía tener a nivel regional tomamos el desafío de hacer esta inversión y arrancar con este proyecto que surgía como lo mencione anteriormente por el año 1995.

¿Hay un origen alemán con la idea primaria de la “Bils” y después lo toma la familia Secco aquí en Santiago?

Es un sabor que lo proveía una empresa multinacional que era la que elaboraba estos productos y lo importaban y se comercializaba a través de esta marca que se conocía como Bils que luego fue una marca que fue adquirida por la cervecería Quilmes. El concentrado de este producto que es una esencia de banana, pera y manzana son de origen importados, su origen era un poco de Alemania e Inglaterra.

Su apuesta en este rubro tuvo que ver entonces con un estudio de mercado para darse cuenta que se podía reflotar esta bebida e instalarlo como una marca, ya que todos los productos hoy son una marca no solo en Santiago sino en el Norte y en el País…

-Sí. tuvimos la oportunidad como anteriormente también lo decía de hacer un trabajo profesional a través de una consultora de la cual era socio y de donde pudimos evaluar por medio de un estudio el potencial que tenía la empresa. En aquel momento los accionistas que eran Enrique Miguel y Luis Caporaletti tomaron la decisión de desprenderse de la empresa porque justo se estaba manifestado una crisis en el sector financiero, aquella época se lo denomino el efecto tequila y atento a que a su vez tenían una empresa constructora muy importante en Santiago del Estero decidieron concentrar todos sus esfuerzos en la constructora y desprenderse de esta empresa embotelladora.