Actualidad

Desaforada

Así debe estar nuestra arquitecta egipcia. Desaforada.

¿Se acuerdan que había que tenerle miedo a Dios y un poquito a ella?

Bueno, parece que algunos jueces dejaron de temerle y se secaron la transpiración de su frente y van con todo, contra ella y su séquito.

¿Habrá pensado, cuando estaba parloteando en esas largas bravuconadas con cadena oficial, que el futuro sería tan aciago?

¿Habrá pensado que uno de los suyos la enfrentaría en internas?

¿Habrá pensado que perdería las elecciones frente a una persona sin pergaminos, sin conocimiento público y sin carisma?

¿Habrá pensado que otro de los suyos le dividiría el bloque porque no la querían tener como una integrante más?

Qué difícil es ser alguien del pasado. Bueno, dirá alguno que tan del pasado no es porque todavía tiene fueros. Pero convengamos que, de lo que era a lo que es, hay un buen trecho y la verdad plagado de espinas y piedras está su camino del retorno a la utopía.

Van por los suyos y éstos comienzan a flaquear y a vociferar. No olvidemos al dueño de toda la obra en el país, don Julio, está como loco con ella, no puso en las manos en el fuego por él. Justo él, que tanto hizo por ella y por ÉL y ahora ve que sale a defenderse ella por sí misma y a nadie más.

Ahí están los Jaime, los López, los Echegaray, los Milani, los D’Elía, los Boudou, los Zanini, uno a uno van buscando su lugar en el mundo, que por ahora es Ezeiza.

Qué desdicha para ella, que se pensaba una iluminada y terminó como imputada y procesada.

Ella, que era una abogada exitosa, pasó a ser una procesada famosa camino a un debate público y oral.

Aunque digan que todo es una persecución política, las causas se multiplican por casos que, por lo menos, tienen un sesgo de verdad, de corrupción, de venalidad, de sospechas.

Lo que al pueblo le importa no es que ellos caigan presos, es que si fueron responsables cumplan con lo que juraron, que “Dios y la Patria los demanden”, y en este punto la Patria, a través de los jueces, lo está haciendo.

Por ahora, ella y sus compañeros de ruta y causas varias esgrimen una sola defensa, la supuesta persecución política, como si no hubiera un Estado de Derecho, como si no pudiera defenderse en las distintas instancias que presenta la Administración de Justicia.