Nota de Tapa

Historia de una estafa

Detalles, hasta ahora desconocidos, de cómo se llevó adelante la millonaria defraudación que sufriera el Pami. El rol de cada uno de los involucrados. El procesamiento de la Cámara Federal contra los principales implicados confirma la existencia de una asociación ilícita.

En marzo del año pasado, una pareja fue detenida cuando intentaban cambiar recetas por medicamentos para la diabetes que son otorgados gratuitamente por el PAMI. Tenían en su poder casi 20 carnets de afiliados ya fallecidos. Fue el inicio del escándalo, que derivó en una serie de allanamientos en 18 farmacias, y la detención de farmacéuticos y otras personas que se habrían confabulado para llevar a cabo lo que se denominó como “la gran estafa”.

La UFI PAMI denunció el consumo irregular de 1.076 dosis de insulinas por parte de 50 afiliados fallecidos, a través de 20 farmacias y con la participación de 40 médicos distintos, resultando de ello un perjuicio patrimonial al Instituto de cerca de 4 millones de pesos.

Luego de innumerables idas y vueltas, allanamientos, detenciones, procesamientos y numerosas acciones judiciales tendientes a esclarecer el caso y encontrar a los responsables de defraudar a la institución que atiende a los jubilados, el caso puede contarse desde adentro, a la luz del expediente brindado por la Cámara Federal de Apelaciones de Tucumán, hacia donde llegaron sus derivaciones.

LA HISTORIA

La historia comenzó mucho antes, cuando el Dr. Pablo Ezequiel Piqué, Secretario General de la Procuración General de la Nación, a cargo de la Unidad Fiscal para la Investigación de Delitos cometidos en el ámbito del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (INSSJyP) presentó una denuncia ante la Fiscalía Federal de Santiago del Estero, poniendo en conocimiento presuntas maniobras cometidas en perjuicio del organismo, mediante la utilización ilegítima de recetarios y datos de afiliados con el objeto de obtener, a costa del mismo, insulina y tiras reactivas para diabéticos. Para lograr tal cometido, se habrían confeccionado formularios apócrifos con los datos de beneficiarios registrados como diabéticos y/o con las firmas y sellos de los galenos.

A raíz de las investigaciones internas realizadas en el PAMI, se pudo determinar que se utilizaron datos de dos personas fallecidas: María Magdalena Palomino y Noemí Lidia Tibaldi, en un total de 13 recetas, las que fueron presentadas en las Farmacias Catedral II, de Facor S.R.L.(1 receta) y Catedral IV (12 recetas).

Además se constató que, en el ámbito de Santiago del Estero, fueron presentadas 1622 recetas presuntamente irregulares, con un perjuicio patrimonial que ascendería a $1.471.616,53.

En razón de ello, se amplío la denuncia y se requirieron otras diligencias, que incluyeron los secuestros de recetarios y planillas del PAMI en distintas farmacias. Tal es el caso de la Farmacia Catedral IV, ubicada en calle Libertad y Belgrano, Catedral I, de calle Independencia 94, Centro Sur, ubicada en Belgrano (s) 3570.

Es más, el 22 de octubre de 2015, el empleado del Pami Luciano González deja constancia en un acta que llamaba la atención la cantidad de recetas prescriptas por los médicos Dr. Franco Gianoni, Dr. Miguel Salomón y Dr. Clemente Daniel González, por la misma medicación.