Nota de Tapa

Iglesia quemada

Un claro mensaje mafioso recibió el sacerdote de la Iglesia San Isidro Labrador, de la ciudad de Forres, por su lucha en la defensa de la tierra. La sospecha recae en importantes terratenientes vinculados a grupos concentrados. La palabra del religioso que prometió no claudicar por la reivindicación de los desposeídos.

Eran aproximadamente las 4 de la madrugada del primer domingo de noviembre cuando las campanas de la iglesia San Isidro Labrador comenzaron a sonar con insistencia. El sonido se confundía con el ulular de las sirenas de los bomberos voluntarios. Toda la comunidad de Forres se levantó alterada. ¿Qué sucede? Fue la primera pregunta, mientras todos corrían hacia el templo, el cual estaba ardiendo.

El rápido accionar de los bomberos, quienes habían sido alertados por un efectivo del cuerpo, fuera de servicio, que pasaba ocasionalmente por el lugar, fue fundamental para evitar que los daños se extendieran. Apenas se apagaron las llamas y se disipó la densa cortina de humo negro, se pudo comprobar que parte de la sacristía de la iglesia había sido la que sufrió el mayor daño.

Además de la sacristía, los daños también se produjeron en la casa parroquial y la secretaría, a la que se accedió luego de romper la puerta de entrada. Todo lo que estaba en el camino fue tirado, desparramado, sólo había destrucción. Sin embargo, nadie tocó el dinero que estaba en el lugar, tampoco se llevaron teléfonos, computadoras ni equipos de música. Todos los elementos que pudieran tener un valor económico permanecieron en su lugar, intactos. Quienes produjeron el incendio y provocaron los daños a la iglesia no robaron nada. Fue un ataque.

Un ataque que caló hondo en toda la comunidad, pero fundamentalmente en el sacerdote de este templo y su vasta zona de influencia, el párroco Sergio Gustavo Raffaelli, quien es conocido por su apoyo a los derechos de los campesinos que luchan por su tierra.

Un ataque que habría sido realizado por dos adolescentes, pero que significaría un claro mensaje mafioso de parte de empresarios vinculados a negocios de monocultivos, quienes sentirían que el sacerdote, que integra el grupo de “Curas en Opción para los Pobres”, estaría acompañando los procesos de lucha campesina desde la prédica y el apoyo personal y comunitario.

CANIDO

Apenas se conoció la noticia del incendio y ataque a la iglesia de Forres, el padre Eduardo de la Serna, coordinador del Grupo de Curas en Opción por los Pobres, señaló que “la zona se está poniendo violenta de parte de varios sicarios”. A la vez, indicó que “hay fotos y vídeos que hemos divulgado, cartas en las que hablábamos de los sicarios y de los ataques del dueño de Manaos. No estoy diciendo que sean justo estos, pero cuando uno defiende a los campesinos, los poderosos se sienten mal”, añadió. Sin embargo, el párroco Sergio Raffaelli desestimó la versión de De la Serna, en el sentido de acusar al dueño de Manaos, que no es otro que Canido.

“En este caso puntual no tiene nada que ver, porque donde yo vivo –Forres- y el lugar del conflicto de este hombre están muy lejos”.

A la vez, indicó que “no tengo ninguna relación con él, ni con las comunidades. Sí, como grupo de Opción por los Pobres, hemos tenido alguna visita a la comunidad de Bajo Hondo, que es la que el año pasado tuvo un conflicto muy grande. Hemos ido a acompañar, pero el cura de esa zona es la que trabaja con ellos. Aquí es la misma problemática, quizá no de la envergadura de ese hombre”. (Ver entrevista adjunta).

PODEROSOS

Pese a que el mismo Raffaelli desestimó que Canido hubiese tenido alguna relación con el ataque a la iglesia, de inmediato se multiplicaron, a través de las redes sociales, los mensajes de apoyo, haciendo alusión no sólo al dueño de Manaos, sino a los “poderosos” que se sienten intimidados por su prédica.

“Cuando se defiende al humilde con la verdad del Evangelio, el poderoso se sabe impotente y no entiende otro medio que la violencia y la intimidación”, dijo Vero Rozas, de Villa Ballester, Buenos Aires.

“Hay momentos en la vida de los pueblos, que hablar es peligroso, pero más peligroso es callar” decía Marta Pelloni, en el caso Maria Soledad (Catamarca). Hoy, más que nunca, tengamos presentes estas palabras, para seguir nuestra lucha. Sergio sos un cura que no sólo rezas. Sos un luchador con la verdad del Evangelio, que es la verdad de Jesús. Acompañas y te juegas junto al pueblo sufriente, reclamando derechos y justicia. Bien el pueblo de Forres que, de inmediato, se puso a la par tuya. Esperemos que el obispo se juegue en serio y no que digan que -para protegerte- te debes ir a otro lado, dándote un nuevo destino. Te hicieron esto porque molestas a los poderosos”, señaló Juan Carlos García.