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Una más y van…

Lesiones en sus brazos y profundos cortes en la cabeza son las marcas visibles de un brutal hecho de violencia de género. Sin embargo, las cicatrices en el alma son las más dolorosas para una joven madre, golpeada brutalmente frente a sus niños.

En otro caso de violencia de género, una joven madre, de 22 años, fue brutalmente golpeada por su pareja, frente a sus propios hijos.

El ataque fue tan feroz que le ocasionó serias lesiones en sus brazos y profundos cortes en la cabeza.Apenas tenía 15 años cuando se enamoró.

Era su príncipe azul y estaba convencida que sería un amor eterno. Cuando entró de blanco en la Iglesia, juró que estarían juntos hasta que la muerte los separe. Sin embargo, la vida se encargó de enseñarle que el amor tenía otra cara: una más feroz, una de la que todavía no puede alejarse, y que el pasado domingo tuvo su episodio más fuerte.

Nunca se imaginó que aquél hombre del que se había enamorado se transformaría en un verdadero monstruo, que se cansó de golpearla, de someterla a los peores tratos. La violencia de género se hizo carne en ella.

Con un par de hijos menores de edad, y demasiados miedos, un día decidió separarse definitivamente de su agresor, pero finalmente él la convenció de no hacerlo. No obstante, estaba buscando el mejor momento para irse de su lado. Sabía que sólo así se liberaría de ese hombre que la convirtió en una víctima de su irascible ferocidad.Sin embargo, el pasado domingo, cerca del mediodía, sus peores pesadillas se tornaron reales.

Mientras estaba a punto de darles de comer a sus niños, él apareció más enfurecido que nunca. Sin explicar los motivos, comenzó a golpearla. Una y otra vez.

COMO UN OBJETO

En una jornada infernal, el hombre, también de 22 años, la castigó duramente. El hecho sucedió en un barrio de la ciudad de Añatuya.