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La violencia invisible detrás de un silbido

El acoso callejero es uno de los fenómenos que ha adquirido suma importancia estos últimos años y del cual nadie se encuentra exento. Santiago del Estero se movilizó a través de organizaciones comprometidas con la causa.

En la actualidad, son diversos son los cambios que se experimentan en la cultura y sobre todo en las costumbres. Pero, lo que mayor preocupación a traído a nuestros tiempos no son los cambios de moda ni de tendencias, sino la pérdida total del respeto hacia la persona en general.

Todo individuo tiene el derecho de ser respetado como así también de respetar a los demás dentro de un entorno social. Sobre todas las cosas, a tener la libertad de desplazarse sin ser esclavo del miedo y de la inseguridad.

A lo largo del tiempo tanto hombres como mujeres han sido víctima de los mal llamados clásicos “chamuyo” o “piropos” callejeros. Si bien no es un tema de actualidad, ha adquirido estos últimos años mayor trascendencia por los innumerables casos llevados a la justicia.

Si bien hablando históricamente, la palabra “chamuyo” tiene sus orígenes en el tango. Y, era usualmente utilizada para hacer alusión a la conversación que el hombre hacía con la mujer para tener así un encuentro íntimo. Pero hoy su significado está muy alejado de aquella frase poética que componía un hermoso tango.

Estos versos que comenzaron siendo una forma de cortejo hacia una mujer, se desvirtuó completamente y paso a tomar la imagen de una manifestación sexista y violenta a la vez.

Habitualmente estas clases de situaciones son experimentadas en espacios públicos y a través de diversas maneras. Dentro de lo más frecuente se encuentran los comentarios vulgares o acercamientos indebidos.

Pero hay también quienes han llevado la práctica del acoso a un nivel superior. No conforme con los comentarios groseros e irrespetuosos dirigidos hacia una persona, el seguimiento constante y diario se ha vuelto el modus operandi más utilizados.