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Minorías intolerantes

Estoy harto de las minorías intolerantes, aquellas que consideran que su pensamiento debe transformarse en un dogma de fe, que nadie puede mancillar, ni postular en su contra.

Son esas minorías que se pretenden autosuficientes, censoras del pensamiento opuesto al que consideran perverso, obsoleto, demodé y que consideran que le debemos pedir perdón por todo lo malo y feo que supuestamente hemos hecho en el pasado y el presente.

Se creen una raza superior, intocables, impolutas, magnánimas, dueñas de la verdad y protectoras de una sociedad sumisa e incapaz de ver y escuchar lo más execrable de ella misma.

Minorías intolerantes que se encolumnan en organismos protectores de animales, de alimentación saludable, de respeto a los pueblos originarios y así en cuanta opción o arista tenga la comunidad moderna.

Poco importan los deseos de las mayorías y el respeto a las minorías, ellos van por más y pretenden que les pidamos perdón, que sean asimilados en un pie de igualdad y más aun que se les permita bloquear e impedir todo pensamiento o acción que no les plazca con el verso de sus derechos, aun cuando nadie se los niegue.

De pronto nos topamos con mapuches que reclaman por sus tierras y entonces todos con el sambenito en la boca porque de un día para el otro se enfrentan con la institucionalidad y de manera violenta pero bastante organizada quieren imponer sus exigencias donde no existe posibilidad de negociar, solo entregar lo que dicen es de ellos.


APOLOGIA

Por ahí salta alguna vegana que hace apología de su forma de vivir y que poco le importan los derechos y ganas de los demás, entonces se opone a que nosotros sigamos comiendo nuestro asadito del fin de semana, pobres las vaquitas, los cerditos, las ovejitas y los pollitos, me imagino a la vegana intentando sortear un jardín para no quitarle la vida a una insignificante y bondadosa hormiga que no lo hace de mala y caprichosa el comerse los brotes de esa hermosa planta a quién tanto cuidamos.