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A 90 años del natalicio de Hugo Díaz

El 10 de agosto de 1927, es decir hace 90 años, nacía en nuestra ciudad Hugo Díaz, el que al abrazar la carrera artística como ejecutante de la armónica, con su arte maravilloso, deslumbrante y prodigioso, se consagraría como uno de los dos mejores ejecutantes en el mundo de tan peculiar instrumento musical. Sus progenitores fueron Cristóforo Díaz y Rosario Bravo.

Todo comenzó cuando al recibir un pelotazo en un ojo, con una pelota de trapo impregnada en tierra, durante un recreo, cuando era alumno de primer grado inferior, al retornar al aula y al experimentar molestias, en el ojo golpeado, comenzó a refregárselo insistentemente por el ardor que sentía, lo hizo hasta su retorno al hogar ya que la maestra le negó el permiso para retirarse con antelación.

Esa acción inocente, refregarse el ojo, ocasionó lesiones en el mismo, luego sobrevino una imperfección que desgraciadamente se transmitió al otro ojo y, posteriormente, perdió el sentido de la visión.

Su hermana, familiarmente llamada Ñata, señora Elba Luz de González (f), ahorrando una monedita por día, posiblemente cinco centavos, cuando la mandaban a realizar las compras en el mercado Armonía, pudo reunir la cantidad de dinero necesario y en la casa Olivares de calle Tucumán 111 adquirió una humilde armónica, de juguete, y la llevó de regalo para Hugo, conmovida por el trance que atravesaba. El oftalmólogo Alberto Gerónimo Cárdenas le devolvió la visión.

Por entonces residían en calle Pedro Pablo Olaechea 663. Con el correr de los años, al construirse el Parque de Grandes Espectáculos, su escenario ubicado a unos sesenta metros de su domicilio, lo recibió ya artista consagrado y de primer nivel, en una noche estelar e inolvidable, el 5 de abril de 1952, cuando vino a actuar ante sus comprovincianos, como “Hugo Díaz, sus changos y la voz de Victoria Díaz”.