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¿Un estadio superior de intervención en la comunidad internacional? Por Hector Lovaiza

En mi anterior publicación procedí de manera introductoria a analizar un nuevo principio cuya base se encuentra en la misma génesis del sistema institucional internacional. Hablo institucional sin soslayar la fuerte impronta política subyacente. Realicé una descripción analítica de la evolución histórica de las relaciones conflictivas entre estados: desde el IUS AD BELLUN pasando por el establecimiento del sistema de seguridad colectiva post segunda guerra mundial, proseguido de manera prolongada por la guerra fría, el mundo unipolar de la década del 90 y el mundo de la guerra contra el terrorismo, el mundo desde el 11 de septiembre.

El intervalo desde la caída del muro de Berlín, donde se despiertan esperanzas de conseguir acciones colectivas eficaces, hasta el atentado en Wall Trade Center profundiza, pero nunca lo cierra, al debate histórico, más que debate, dilema político. ¿Intervención con fines humanitarios? ¿injerencismo? o, ¿no intervención y no injerencismo?. Este intermedio, que cubre toda la década del 90, está marcado por sucesos que producen el anterior problema y en la cual afecto profundamente la esperanza y la estructura internacional tanto en actores como institucionales.

El genocidio en Rwanda, donde el concejo de seguridad se niega a adoptar las medidas necesarias, sumada a la falta de voluntad internacional siendo consecuencia la matanza de más de 900 mil rwuandeses en menos de 30 días. La intervención de la OTAN, no de NU, en Kosovo. En Bosnia, la ONU, intervino no logrando impedir el asesinato de miles de civiles que buscaban refugio en zonas seguras de Srebrenica. Somalia fue otro ejemplo de fracaso a través de la retirada de las operaciones de mantenimiento de la paz.

En el 2000, durante la conferencia del milenio, el secretario general de la Organización, Kofi Annan, plantea la intervención conciliando el fin proteger la población respetando la soberanía de la siguiente forma: si la intervención humanitaria es, en realidad, un ataque inaceptable a la soberanía, ¿cómo deberíamos responder a las situaciones como las de Rwanda y Srebrenica, y a las violaciones graves y sistemáticas de derechos humanos que transgreden todos los principios de nuestra humanidad común?.El gobierno de Canadá estableció en el 2001 la comisión internacional sobre la soberanía e intervención de los estados (CIISE) en respuesta al planteo del secretario general.