Entrevistas

Ada Medina de López: “No reniego de mi vida como maestra rural”

Una docente de la campaña recuerda sus años como docente en el monte santiagueño. Las adversidades que le tocaron atravesar. Falta de agua, de comida. Caminos intransitables. Una pasión a prueba de todo.

Ada Beatriz Medina tenía apenas 18 años cuando se internó en medio del monte santiagueño, convirtiéndose en la maestra rural. No fue fácil. En realidad, no lo fue para ninguno de los hombres y mujeres que hicieron de la docencia rural su forma de vida. Hoy, ya jubilada, convertida en el alma mater del Grupo Literario “Reencuentro” y a punto de presentar su libro “El ayer, experiencias de una maestra rural”, se entrega a la charla, cuenta las vivencias que le tocaron atravesar durante su carrera y desgrana las vivencias de un tiempo sacrificado. Un verdadero homenaje a las maestras y maestros que ejercieron la docencia en la campaña santiagueña.

-¿Cómo definiría a un maestro rural?

-Es aquél que se brinda íntegramente a sus alumnos, su familia y la comunidad. Es su guía, enseña, pero también aprende de ellos. Es feliz cuando puede solucio “ No reniego de mi vida como maestra rural”

¿Cómo nació su vocación docente?
-Yo nací en el corazón del monte santiagueño, en Weisburd, donde mi padre, Pascual Medina, ejercía la docencia. Crecía viéndolo con su delantal blanco, el amor por sus alumnos y sus ex alumnos. Yo era muy pequeña y de su mano iba a la escuela. A los 5 años sabía leer y escribir. Un día le dije: “Voy a ser maeta como vos”, y así nació mi vocación docente. Sin embargo, cuando me recibí de maestra en la escuela Normal del Centenario, estaba por seguir una carrera universitaria, pero mi padre se enfermó muy mal. Le picó la vinchuca y fue llevado a Buenos Aires para su tratamiento. Ante esa situación solicité mi designación como maestra rural, para ayudar a mi familia y hacer estudiar a mis hermanos.