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Suicidios sin fin

La ola de suicidios de niños y adolescentes, ocurrida durante la última semana, des¬pertó la alarma en la sociedad santiagueña, que no termina de entender por qué una persona tan joven decide matarse cuando apenas comienza abrirse paso a la vida.

La seguidilla de suici¬dios que ocurren en es¬ta tierra pareciera no te¬ner fin. El último domingo, el paraje Punta Pozo, en el cora¬zón del departamento Avella¬neda, despertó atónito. Nadie podía creer lo que contaban. “No puede ser”, se escuchaba en todos lados. Sin embargo, la pregunta más repetida era: “¿Por qué?”. Nadie, ni pro¬pios ni extraños podían com¬prender por qué un niña de só¬lo 9 años se quitó la vida.

Su cuerpo apareció colgado en un galpón ubicado a metros de su humilde vivienda. Mien¬tras la policía y la justicia in¬vestigaban el caso, familiares, amigos y conocidos continua¬ban preguntándose por qué.

A este terrible caso se su¬man otros, también con víc¬timas de muy corta edad: un adolescente de 16 años, que se disparó en el estómago en su casa del barrio Borges; un niño de 13 años, que se ahorcó en el barrio Paraíso, La Banda; un adolescente de 15 años, ahor¬cado en el barrio Matadero, La Banda; y, el último, por lo menos hasta el cierre de esta edición, era el de una joven embarazada de 25 años, quien también se ahorcó en La Banda.

El suicidio, de quien sea, deriva inexo¬rablemente en una situación de incredu¬lidad, de cuestionamientos sin respues¬tas, de sin sentidos, de dudas, de demasia¬dos por qué. Todos quieren saber qué su¬cedió, qué llevó a tal o cual persona a to¬mar la trágica determinación final de aca¬bar con sus vidas. Alguna carta explicativa o meros indicios son las únicas deduccio¬nes de los factores que pudieron haber in¬fluido para tomar la peor decisión.

Sin embargo, no se encuentra absoluta¬mente ninguna explicación cuando los sui¬cidas son niños y adolescentes que, dema¬siado pronto, decidieron que la vida no va¬lía la pena. Cuando alguno de estos meno¬res de edad interrum¬pe su vida de mane¬ra voluntaria, ningu¬na explicación tie¬ne sentido. El suici¬dio infantil es uno de los temas más difíci¬les de tratar.