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¿Y quién habrá sido?

Dicen los que saben que no hay crimen perfecto.

Lamentablemente en la Argentina esa máxima es puro cuento. En toda nuestra extensión como país se agolpan un sinnúmero de homicidios que no han tenido resolución alguna, incluso algunos que aún con condenados la duda persiste sobre los verdaderos autores.


Los perejiles abundan y las evidencias circunstanciales provocan que caiga uno que otro que a su vez es difícil de pronosticar si fueron quiénes cometieron los ilícitos.

Muchas dudas y pocas certezas. ¿Motivos? Es una mezcla de todo. Impericia policial y pereza judicial.

Pensar en la sagacidad criminal es ciertamente un despropósito. A los delincuentes no les sobra muchas neuronas, les sobra la suerte de un sistema ineficiente y moroso.

Hoy seguimos lidiando con la pregunta del millón ¿Al fiscal Nisman lo mataron o se suicido?

Con solo ver su caso podemos darnos cuenta que fácil es ser un delincuente en la Argentina y tener éxito para mimetizarse entre la gente y no ser descubierto.

SIN RESPUESTA

Muchos se preguntan que si al Fiscal más importante de la Argentina lo han matado y los organismos de investigación todavía a más de dos años de su muerte siguen mendigando para encontrar la verdad, que le queda al resto de los mortales.