Nota de Tapa

Inhumano

La violación de una criatura de cinco meses estremeció a la sociedad santiagueña, que no sale de su asombro por la atrocidad del caso. El padrastro de la beba es señalado como el autor del abuso, y su madre como cómplice del encubrimiento. El preocupante incremento de vejaciones en el ámbito intrafamiliar. Una realidad que golpea con fuerza y convirtió al abuso sexual infantil en el delito más cometido en la provincia.

Sábado 5 de marzo. Faltaban cinco minutos para que el reloj marcara las 18 horas. La guardia del Centro Provincial de Salud Infantil (CEPSI) estaba colmado de pequeños esperando su turno para ser atendidos. Era el panorama y el movimiento habitual del nosocomio. De pronto, las corridas, la desesperación. “Entró un chiquito grave”, se oyó al pasar. “Seguro fue un accidente de tránsito”, agregó otro casi seguro de lo que había sucedido. Cuando varios uniformados llegaron al lugar, esas dudas parecían confirmarse. De pronto, en voz muy baja, como un rumor imposible de creer, la noticia fue recorriendo los pasillos y ganando todos los espacios del hospital: una beba de apenas cinco meses habría sido abusada sexualmente.

Parecía que se trataba de un juego nefasto, del que nadie quería escuchar y, menos aún, darlo por cierto. Sin embargo, los minutos y las horas fueron se encargaron de corroborar las sospechas. El Dr. Eugenio Ferrero había recibido a la criatura totalmente descompensada. La mamá decía que no sabía qué le sucedió. Sólo que encontró así a su hija cuando regresó a su casa. El médico la revisó una y otra vez. Comprobó que la niña tenía un fuerte golpe en la cabeza y, lo peor de todo, su pequeño cuerpo mostraba lesiones en sus partes íntimas, compatibles con el abuso sexual.

Aunque acostumbrado a atender a niños con todas clases de padecimientos, el médico no pudo menos que estremecerse. No daba crédito a lo que estaba presenciando. No dudó un instante e informó de lo sucedido a la guardia del centro de salud y éstos informaron a las correspondientes autoridades.

El juez de Crimen de Cuarta Nominación, Dr. Miguel Ángel Moreno, recibió la novedad y también sufrió un sobresalto. Él también está acostumbrado a recibir periódicamente causas que involucran a menores abusados sexualmente, pero esta vez era distinto, por la corta edad de la nena víctima. De inmediato puso a funcionar todos los mecanismos judiciales para saber qué había sucedido y ordenó que la beba fuera auscultada por el Cuerpo Médico Forense para determinar que había sucedido con ella, y sus primeros informes habrían confirmado la peor noticia: la niña fue violada.


SOSPECHOSOS

Cuando los investigadores interrogaron a la mamá de la nena, de 23 años, señaló que ella vive con la nena y sus otros dos hijos en la calle 436 del barrio Bosco III. Ella en acusar a Facundo Herrera, su pareja de 19 años, como presunto responsable de la violación que sufrió su hija.

Pese a la acusación, la mujer comenzó a dar datos erróneos sobre el padrastro de la criatura y a entorpecer la causa, por lo que el juez Moreno ordenó su detención en la Comisaría del Menor y la Mujer. Fue así que luego de una intensa búsqueda por distintos sectores del barrio y los aledaños, pudieron capturarlo en un basural del barrio Belén, cercana al Santa Rosa de Lima.