Judiciales

Dr. Raúl Romero vocal de la cámara de apelaciones “con el nuevo sistema penal acusatorio entramos en el futuro”

El lunes 5 de diciembre entró en vigencia en la jurisdicción judicial de la capital santiagueña el nuevo sistema penal acusatorio. Para entender un poco más sobre estos cambios en la justicia de

Santiago del Estero, el integrante de la Cámara de Apelaciones, Dr. Raúl Romero, dialogó

extensamente con este medio.

Si bien fue anunciado y difundido con el tiempo necesario, el nuevo sistema penal acusatorio que entró en vigencia en la jurisdicción de Santiago del Estero probablemente no quedaba demasiado claro para aquellos que normalmente no se introducen en el campo judicial y su funcionamiento.

Con tal motivo, LA COLUMNA requirió la opinión de un especialista, como lo es el vocal de la Cámara de Apelaciones, Dr. Raúl Romero, quien, a través del programa “El Péndulo” y en diálogo asimismo con integrantes de la redacción, hizo un pormenorizado análisis del sistema que acaba de entrar en funcionamiento y que cambia radicalmente varios aspectos en lo que se refiere a la Justicia.

LC: ¿Cómo se puede presentar el tema como para que sea más entendible?
Voy a tratar de ser lo más claro posible. El proceso penal que teníamos era realmente un proceso cavernario. Imagínese que el personaje central del proceso penal que por suerte estamos dejando atrás, era el juez de Crimen.

LC: ¿El Juez de Crimen investigaba y resolvía?

El juez iniciaba, por ejemplo, una investigación penal contra usted, era encargado de buscar la prueba, y después era el en cargado de resolver si todo lo que él ha hecho estaba bien. Tenía que correrle vista al fiscal para que revise lo que ha hecho y opine. En ese viejo proceso, es como decía el Dr. Zaffaroni, “la quinta rueda del carro”. En una oportunidad le pregunté a Zaffaroni por qué llamaba así al fiscal en este viejo proceso que se llama proceso mixto inquisitivo, y me señaló: “porque no sirve para nada”. Lo que opine y dictamine el fiscal no es vinculatorio para el juez de Instrucción.

LC: ¿Por ejemplo?

El juez de instrucción le corre vista al fiscal de un pedido de libertad de un acusado. El fiscal dice que es procedente otorgarle la libertad y el juez de instrucción no se la concede. Es decir, el juez, en el viejo sistema, es juez y parte. Iniciaba la investigación, buscaba la prueba y decía si eso estaba o era suficiente para mandar a alguien a la cárcel o ponerlo en libertad.

LC: ¿O sea que eso lo resolvía el juez de Instrucción solamente, en su propio despacho o en una audiencia?

Todo era en la oscuridad y misterio de su despacho. Afuera, en los pasillos, estaban el fiscal, la defensa, los ciudadanos, esperando qué iba a hacer el juez. Eso se terminó.