Actualidad

Jimena Gorrieri Malas compañías

¿Cómo empezás con el diseño y cómo surgió Malas Compañías?

A los 17 años, me fui a Córdoba para estudiar diseño. Recuerdo que el primer día de clases, tuve buena química con una compañera, quien dejó de ser compañera al tiempito para convertirse en amiga y complice. A lo largo de la carrera, soñamos con armar una marca, pero ninguna tenía el respaldo económico, aunque las ganas estaban, hasta el nombre; y así fue como luego de recibirnos, con 600 pesos en el bolsillo, cada una, viajamos a Buenos Aires a comprar los textiles y armar la primera colección. El comienzo fue hermoso y lo que venía mucho mejor.

¿En qué se destaca Malas Compañías?

Me diferencio en el detalle de las prendas, y en las combinaciones de los textiles. Como me dedico a la venta mayorista, a cada cliente le ofrezco siempre un stock renovado, no repetimos prendas, cada modelo es único y aún así te das cuenta cuando una prenda es de Malas Compañías.

La marca refleja mi estilo personal, mi estado, mi alma.... amo los colores, y me apasionan las estampas. Todo eso me pone de buen humor, me hace feliz, soy una persona muy positiva y trato de reflejar mis buenas energías en todo lo que hacemos con Malas Compañías.


Muchas veces el gusto personal no es lo que los clientes desean, ¿cómo compaginás lo que te gusta con lo que se vende?

Creo que transformé mi gusto personal en un negocio con un estilo propio. Ya llevamos unos años con la marca, voy conociendo tanto a mis clientas mayoristas como minoristas, y qué es lo que más les gusta. Como empresaria, confecciono de acuerdo a la demanda, pero todas las semanas salen prendas nuevas que las hago pensando en mi y luego terminan gustando en el mercado, generalmente eso pasa con todas las prendas. Por que la persona que compra Malas Compañías, compra un estilo que nunca pasa de moda, se relaciona con una forma de vida.

¿Querés mostrar lo que hacés? Escribíme a eloisapatat@gmail.com