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Llegaron las clases

Epa, no se asusten. Las clases comienzan el 29, pero ya se largo el período previo, donde los padres nos enloquecemos preparando todo para el inicio del ciclo lectivo y nuestros hijos refunfuñan por el descanso y las vacaciones que se terminan.

Con cada inicio escolar, nuestros dramas y artilugios económicos se multiplican, comenzamos a transpirar la camiseta con el solo hecho de saber todo el dinero que deberemos desplegar para poder comprar los útiles y la ropa necesaria.

Los chicos crecen, y la ropa del año pasado ya no les sirve, sin olvidarnos que luego de meses de transitar las aulas, zapatos, zapatillas y guardapolvos parecen más como souvenirs de guerra que vestimenta y calzado de niños.

Si el tamaño no lo es, la destrucción por nuestros pequeños críos, la ropa es el puntapié inicial de nuestro desembolso económico.

Y acá el primer drama, la inflación nos carcomió el bolsillo, y los precios subieron por las nubes, como si nuestros hijos remontaran un barrilete.

EL ROL DE LOS PADRES

Pero a tripas corazón, cerramos los ojos, metemos las manos en el bolsillo del pantalón, sacamos la billetera, y aunque nos duela, pagamos sin chistar.

Luego sigue la otra andanada de cosas que debemos comprar para que nuestros hijos sean emúlos de Albert Einstein, bueno, eso es lo que ansiamos, aunque por lo visto, más de uno se quedará como el representante más ignoto de los whachiturros.

Nos preguntamos para que les servirá el compás, la regla, la escuadra, la cartuchera con decenas de lápices de colores que a poco de comenzar las clases terminan sin punta, la mochila con el personaje del momento, que por ser el personaje del momento, te sale un ojo de la cara, y lo otro que se imaginan…..

Mi Dios, el comienzo de las clases, es a la vez un placer por ver que nuestros hijos crecen, pero también un suplicio por el costo que ello demanda, pero así es el rol de padres, y debemos asumir nuestra condición y acompañarlos todos los días.
Llegará el 29, las madres de los niños de primer grado dejarán caer unas lágrimas por sus mejillas, soportaremos las tediosas palabras de la Directora de la mañana, y deberemos aguantar las melosas conversaciones de las madres que nerviosas acompañan ese día a los chicos.